Voy a contarte un historia que me ocurrió hace unos días y que muestra la importancia de la gestión emocional y los pensamientos

Te gustará ver un claro ejemplo de cómo solemos funcionar y  con que facilidad nos dejamos llevar por los pensamientos. Esos que nos llegan sin avisar y que acaban paralizándonos sin darnos cuenta, sencillamente porque no nos han enseñado qué es la gestión emocional.

La percepción de la realidad

Había quedado para comer con una buena amiga a la que no había visto desde hace meses. El encuentro lo organizamos hace un mes, acordamos fecha, hora y un restaurante que a ella le gusta mucho y que eligió porque le hacía ilusión enseñármelo.

Cuando me encontraba a 10 minutos de llegar, recibo una llamada de mi amiga en la que me dice que había tenido un accidente con el coche y que no iba a poder venir a la comida. Los frenos de su coche se habían roto y, aunque ni ella ni nadie había sufrido ningún daño físico, estaba muy nerviosa.

Estaba esperando a que la grúa viniese a llevarse el coche y su primer impulso fue el de cancelar la comida, pero como yo venía de una hora de viaje ex profeso para el evento, le sabía mal hacerlo.

Así que no teniendo bastante con el susto que se había dado, ella se auto-añadía un poco más de malestar pensando en mi (hipotética) pérdida de tiempo por ir hasta allí para nada.

Naturalmente, yo en lugar de ir al restaurante, me fui a buscarla, asegurarme de que estaba bien y llevarla a dónde ella necesitara.

Mientras llegaba a buscarla, ella tuvo tiempo de pensar más y ¿qué hizo? Se puso a imaginar todo lo que podría haber pasado y QUE NO PASÓ ….“si no me hubiera pasado en el parking, si hubiera ido a una velocidad normal, si llegan a venir los niños en el coche “…

Total, que cuando llegué estaba realmente asustada, llorosa y sobrecogida con una profunda emoción de miedo hacia todo lo que, insisto, NO HABÍA SUCEDIDO.

La realidad despojada de pensamientos

Esta es la realidad de lo que había sucedido : sale de trabajar, baja al parking a coger su coche, arranca, sale, nota algo raro en el pedal de frenado y comprueba que el coche no frena. Como iba muy despacito, pudo frenar el coche sin dificultad con el freno de mano. Alguien vino a ayudarla y vieron en el suelo la pastilla de frenos. Llamó a la grúa que en 35 minutos ya había ido y se había llevado el coche al taller y una amiga suya con la que iba a comer fue a recogerla y la esperó hasta que se fue la grúa.

Ella repetía “he vuelto a nacer, este mundo no es seguro”. 

Le propuse un cambio de pensamiento: enfocarse en lo que realmente ocurrió en lugar de en ese torrente de pensamientos de terror que la paralizaban. ¿Cómo te sientes mejor? –le dije-, ¿dando las gracias por haber nacido otra vez por todo lo malo que podía haber sucedido Y QUE NO SUCEDIÓ, o dando las gracias a la vida y a tu coche por romperse en un lugar, un sitio y de una forma tan adecuada?

En cuanto vio la realidad despojada de sus pensamientos, el miedo perdió intensidad, empezó a sentirse mejor y directamente descartó su primer impulso de irse a casa a reponerse del susto y decidió seguir adelante con los planes iniciales de la comida. Así que nos fuimos a comer y después de dos horas el episodio del coche había quedado olvidado y adquirido la categoría de anécdota.

Mi amiga no sufrió por lo que había pasado, sino por lo que podría haber pasado y no dejó de hacerlo hasta que, enfocándose en la verdad de la situación, pudo dejar de lado todos esos pensamientos que la atenazaban.

Todo lo que interpretas del mundo esta basado sólo en tu realidad

No me canso de decir que hacer una buena gestión de nuestras emociones y de los pensamientos que nos las producen es vital para nuestro equilibrio, para vivir una vida con plenitud.

Vivimos en constante ausencia del momento presente, siempre enganchados a otro tiempo, pasado y mayoritariamente futuro, en constante proyección de lo que será o de lo que podría haber sido.

¿Puedes eliminar los pensamientos que te vienen? Por supuesto que no, te engañas a ti mismo si crees que puedes eliminar pensamientos y emociones que no deseas tener. Lo que si puedes hacer es elegir cómo quieres reaccionar ante estos pensamientos y emociones que tienes. Si estas alerta y atento a lo que sientes, te aseguro que podrás hacerlo.

Puede parecer inicialmente difícil ¿verdad? ¿Pero acaso buscar lo fácil es resultado de éxito? A veces, buscar lo fácil puede resultar en una vida muy difícil.

El esfuerzo (aparente) está en cambiar el hábito de dejarte llevar por tus pensamientos y sustituirlo por la costumbre de pararte a darte cuenta de qué estas pensando. No te olvides de que atraemos lo que pensamos porque en aquello en lo que te enfocas crece y si te centras en lo que no quieres, eso crecerá.

Si estas acostumbrado a vivir bajo el esquema lucha-sacrificio, ¿qué te parece probar otro esquema de vida basado en la libertad y el fluir?

Gestión emocional, ¿qué pierdes por intentarlo?

Aquí tienes varias ideas para que empieces…

  • Permite que la idea de concentrarte en el momento presente se integre en ti. Enfócate en el ahora, en lo que puedes hacer y aprender con la situación que estás viviendo en este momento.
  • Escúchate y siente si lo que estás pensando te añade carga o ligereza, te hace sentir bien o mal. Algo tan sencillo puede hacer que vivas tu vida como un regalo o como un castigo.
  • Cambia una determinada manera de pensar que no te aporte, aquellos pensamientos que te vengan y que no te sumen. Si tienes claro que esa forma de pensar no te está funcionando, no tiene importancia lo fácil o difícil que te parezca hacer el cambio.
  • Evita actuar si sientes que quieres hacer algo y tu mente te dice que hagas otra cosa. Perderás el tiempo luchando con tu mente para que sienta algo que no siente.
  • Acepta lo que te llega y lo que vives. Desde la aceptación podrás crear oportunidades para nuevas situaciones.

Deja ir los pensamientos que no te añadan grandeza, aquellos que te contraigan. Puedes vivir aprendiendo a ver el lado positivo de lo que te sucede, lo positivo de las personas, lo positivo de ti mismo y lo positivo de lo que tienes ahora.

Si te has sentido identificado con el mensaje de esta historia y a menudo te ocurre que te quedas enganchado en pensamientos y emociones con las que no te sientes bien, ten claro que hay otra forma de pensar y de hacer que todo sea más fácil.

Puedes dejar tus comentarios y también puedes ponerte en contacto conmigo en amparo@greencoaching.es.

Toda realidad tiene una verdad y una posibilidad irreal. Tus pensamientos no son siempre la verdad, a veces son posibilidades que no vemos pero imaginamos o proyectamos.

¡No te dejes engañar por tus propios pensamientos!

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