Dinero… ¿te has dado cuenta de lo que te hace sentir?

Miedo, sudor frío, oleada de pánico, dolor de estómago… esto y mucho más es lo que sueles sentir cuando vislumbras que puede haber falta de dinero.

Lo curioso es que en el momento en que sientes el miedo, probablemente no te esté faltando el dinero PERO tú ya te sientes como si no lo tuvieses.

Porque claro, ¿y si se me acaba? ¿y si no puedo hacer frente a todos los gastos que me vienen? ¿y si no genero suficientes ingresos? ¿y si.. y si.. y si?.

Y con el ¿y si…? Te acabas creyendo que no tienes lo que te estás imaginando que tal vez no tendrás pero que en este momento sí tienes. ¡Uf! Menudo lío te has armado ¿verdad?.

Pues eso es lo que ocurre cuando te preocupas por el dinero. Que te lías y que la lías parda.

Tu relación con el dinero no es sólo trabajo… tus creencias y autovaloración también cuentan

¿Te has planteado alguna vez lo que significa emocionalmente el dinero para ti? Te lo pregunto porque tus creencias inconscientes sobre él te dirigen y te hacen estar a sus expensas.

Además de tus creencias, también la valoración que tienes de ti mismo va a marcar tu relación con el dinero. Cuando persigues el dinero u otros símbolos de riqueza, es muy probable que lo hagas porque los necesitas para compensar tu poca valoración de ti mismo.

El dinero es una energía o sentimiento de agradecimiento y nos llega cuando producimos algo que sirve a otras personas (un producto o un servicio). En realidad, representa devolver algo a cambio de lo que uno ha recibido.

El dinero es una respuesta al movimiento de dar: doy-recibo-doy-recibo-doy-recibo

Partiendo de esto, para que el dinero te llegue será necesario que vivas en una energía de dar, de generosidad. Es decir, que te muevas en un clima de agradecimiento.

Es algo tan simple como que la persona agradecida es alguien que va a atraer el dinero y la abundancia. Doy-recibo-doy-recibo-doy-recibo… intercambio.

Soy una persona agradecida, ¿entonces por qué no me llega el dinero?

Puedes comprobar y tomar conciencia de cuánto enfado tienes con la vida: cuánto te quejas, cuánto te enfadas, cuántos miedos tienes… si te sientes víctima de la vida y de lo que sucede a tu alrededor, no vas a poder recibir la abundancia de la vida.

Es cierto que la vida en ocasiones es dura, no es justa, el dolor y la guerra existen… pero el sufrimiento se compensa con el placer y el bienestar, y este bienestar lo alcanzamos con mucha aceptación de lo que la vida nos trae.

Se trata de creer y confiar en la vida, cooperar en lugar de competir, porque si creemos más en la competencia que en la cooperación, lo que estamos haciendo en realidad es crear desorden, desequilibrio y más dolor.

Desde la aceptación y la confianza, puedes vivir con consciencia de lo que significa el dinero: una energía fresca, de agradecimiento, de alegría de vivir. Sin condicionantes.

Consciencia de dinero…

Vivir con consciencia es aceptar que la vida es como es y agradecer lo que te toca. Es agradecer el poder estar vivo y estar al servicio de la vida. Es sentir el deseo de ser útil, de ser creativo, de querer servir… es una energía muy potente que te hace entrar en una vibración alta que te permite disfrutar de la vida.

Si vives enfadado con la vida, con pesar y viendo sólo dificultades, las cosas se van empeorando y te alejas de la abundancia.

Estás abandonando el sentido de disfrute de la vida y, como consecuencia, atraes sufrimiento y carencia.

Algunas claves para que permitas a la vida traerte la abundancia que está ahí para ti y a la que ahora no puedes acceder:

  • Revisa tus creencias: si relacionas sentirte libre con tener dinero, busca libertad en otra fuente que no sea el dinero, evitarás sentir la carencia del deseo.
  • Practica el sentimiento de gratitud hacia la vida. Agradece la vida tal y como es. Si estás a disgusto con la vida que tienes, no podrás recibir abundancia.
  • Vive el sentido de disfrute de la vida: sé útil, ayuda con lo que tienes. Disfruta de lo que tienes y también de lo que puedes recibir.
  • Mira al dinero con amor y con respeto. Sin menosprecio, sin acritud, sin abatimiento.
  • Sé humilde y solidario. No te compares, a ti te toca esto y al otro le toca lo que le toca.
  • Respeta a todos: a los incorrectos también y eso incluye a los egoístas, a los corruptos, a los difíciles. La clave de la abundancia está en poder amar y respetar el mundo tal y como es.
  • Por último, intenta vivir como si ya tuvieras aquello que deseas, siente que ya lo has logrado y estarás sintiendo la abundancia y, por lo tanto, alejando de ti la carencia.

Concluyendo…

La humanidad está pidiendo cambios profundos de modos de ver, de actuar, de vivir la vida… empieza a integrar la idea de que todos formamos parte del mismo sistema y que, cada vez que uno de nosotros mejora, todos mejoran.

Ayudando te ayudas, sirviendo te sirves, cuidando te cuidas, cuando entregas a otros estás entregando para a ti también.

Cuando vives en la entrega y en la generosidad te liberas de la pequeñez interna que todos tenemos: la inseguridad, la baja autoestima, el temor, la frustración.

Entras en una nueva dimensión en la que sientes seguridad y de alguna manera confías y sabes que conseguirás lo que necesites y cuando lo necesites.

Te invade una sensación de plenitud y satisfacción que te hace dejar de pensar en el dinero.

Y vives el momento, el presente y, aunque te cueste creerlo, cuando necesitas dinero para completar un proyecto, aparece como por arte de magia.

Ten claro que la felicidad se siente hacia dentro, con tu poder personal expandido. Cuando sientes libertad interior, te independizas del mundo externo y ya no estás a su merced.

Y ahí trasciendes tu temor hacia el dinero, trasciendes tu creencia de que dependes del dinero para ser libre.

El dinero es una energía y, como cualquier otra energía, es abundante. 

Para que llegue a tu vida has de confiar en la vida.

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