No hace mucho un cliente vino a verme porque quería trabajar su autoestima, pues sentía que la tenía por los suelos. Analizamos las áreas más importantes de su vida, aquellas que para él son prioritarias y necesarias para encontrar el equilibrio que buscaba. Reflexionó a conciencia: sus hijos, su pareja, su trabajo, sus padres, su salud … lo valoró desde la perspectiva de donde está ahora con respecto a dónde le gustaría estar. Hizo su gráfico y estaba bastante satisfecho pero algo le faltaba.. de repente me dijo “ya se lo que me falta, ¡me había olvidado de mi!.

Mi cliente llevaba varios años sin dedicarle tiempo a la fotografía, un hobby que para él es mucho más que eso, es su pasión y es su forma de registrar su vida, a través de las imágenes. Dejar de lado algo que tanto le gustaba durante mucho tiempo fue poco a poco minando su autoestima porque sus momentos de satisfacción se fueron reduciendo hasta quedar bajo mínimos.

La autoestima se va por los suelos cuando vivo (o me desvivo) por los demás

Resulta que nos pasamos buena parte de nuestra vida organizando, planificando, cuidando a todos y a todo los que nos rodea. Intentamos que todo esté en orden a nuestro alrededor: que los niños estén felices y que no les falte de nada, que nuestra pareja se sienta querida, que nuestros padres estén atendidos, que nuestro jefe esté satisfecho con nuestro trabajo, hacemos ejercicio haciendo malabarismos para sacar tiempo y estar en forma, pensamos en alimentación nutritiva y sabrosa para que todos la disfruten en las comidas de casa, organizamos actividades para los niños, salidas con amigos y pareja…. ¡¡Uf!! Y con tanta actividad, ¿cuanto tiempo te reservas para TI? Si, para TI… para pensar, para sentir tus emociones, para comprender el por qué una situación concreta te pone de mal humor, o una persona te absorbe la energía y te exprime, o por qué continuamente dices que sí a algo que no quieres hacer, o encuentras tiempo para hacer eso que realmente te gusta y que cada semana dejas para el próximo mes porque este no llegas a todo.

Si no llenas tu vida de momentos que te ilusionen, que te diviertan, que te relajen o que te inspiren, ocurre que poco a poco te vas alejando de ti mismo y un día te das cuenta de que te sientes más pequeña que otros, menos lista que otros, más débil que otros… ¿te suena? Esto es lo que pasa cuando tu autoestima está bajita: ¡que sientes que eres el último mono!

Sube tu autoestima centrándote en ti

Aprender a tomar conciencia de lo que sientes y de lo que te ocurre es un ejercicio vital para encontrar tu equilibrio, te ayuda a entender y a modificar lo que no te gusta y, al hacerlo, enfocas tu atención y tu energía en aquello que te gusta y te llena. Tomar conciencia no significa otra cosa que darte cuenta de lo que sientes, cuando comprendes algo o a alguien y eres consciente de lo que te hace sentir es cuando realmente puedes introducir cambios y nuevos hábitos en tu vida. Cuando de verdad comprendes, encuentras el tiempo que no tenías porque empiezas a tener claras cuales son tus prioridades y te permites hacer esas cosas que te hacen sentir bien, sin culpas, sin renuncias… todas las piezas del puzzle de tu vida empiezan a encajar. Y créeme que tu autoestima se dispara al firmamento.

Son bastantes veces las que sentimos algo que no nos gusta sin saber muy bien el por qué, pero nos gustaría que fuese diferente, como más fácil…  son emociones desagradables. Puede ser que tu jefe te haya pedido algo que ha hecho que tus manos empezaran a sudar y tu corazón se acelerase; o puede ser que tu hijo no se centraba en hacer los deberes y has perdido los nervios; o simplemente que te ha llamado una amiga y al colgar te sientes contraída, como que no has disfrutado esa conversación y no has sabido terminarla antes. Si empiezas a escuchar tu cuerpo, notarás las señales de alarma que te envía para informarte de que algo que estás haciendo no te gusta. Escúchate, párate y reconoce que emociones te despierta eso que estás viviendo, baja el ruido externo y céntrate en ti. Podrás comprobar cómo eres capaz de darte cuenta de qué o quien te hace sentir esas emociones y, una vez te das cuenta y tomas conciencia, empezaras a hacer cambios y subir tu autoestima será un automatismo. ¡Atrévete a hacer todos los días dos cosas que te gusten mucho!

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