Sé impecable con lo que dices, o lo que es lo mismo: libérate y crece con tus palabras.

¿Sabes que la lengua es el órgano más poderoso de todo el cuerpo?

Tiene 17 músculos.

Puede hacer múltiples cosas: con la lengua puedes enamorar, puedes convencer, puedes sanar o puedes dañar.

La lengua tiene mucha fuerza porque con ella hablamos, con los demás y con nosotros mismos.

Y podemos adecuarla, adaptarla y transformarla porque tiene capacidad de hacerlo.

Y esto es una buena noticia porque acaba de llegar el otoño y es un buen momento para que centres tu atención en nuevos hábitos para los próximos tres meses que quedan hasta final de año.

Si has puesto en práctica la primera clave “Sé impecable con lo que oyes” , es probable que ya hayas notado que al ser consciente de cómo te tomas lo que oyes, te disgustas menos y tu vida fluye más.

 

2ª Clave: Sé impecable con lo que dices

Con esta segunda clave te propongo que centres tu atención en el poder que tiene la palabra y compruebes cómo la forma en que hablas te ayuda a crear, a liberarte o a someterte.

Porque las palabras pueden liberarte pero también pueden aprisionarte, someterte, oprimirte y tiranizarte.

Todo depende del uso que hagas del lenguaje.

Todo depende de lo impecable que seas con lo que dices.

Ponte en marcha.

¿Cómo?

Continúa con la práctica vital de gestionar tu atención

Gestiona tu atención de forma consciente sobre la forma en que hablas.

Hoy te planteo empezar el último ciclo del año centrando y trabajando tu atención en el uso que haces de las palabras.

Es otra herramienta para que puedas crear la realidad que quieres.

Porque el poder de las palabras es inmenso.

Las palabras que usamos tienen la capacidad de alterar -de una forma positiva o negativa- nuestra forma de razonar.

Las palabras son símbolos y describen cosas. Debemos ser conscientes del impacto que pueden tener.

 

¿Te has parado a pensar que todo lo que hacemos y decidimos sale de nuestras conversaciones?

 

¿Y eres consciente de los problemas que nos generan muchas conversaciones?

Hay conversaciones que cambian el curso de nuestra vida.

Nos jugamos la vida en conversaciones que tenemos y también en conversaciones que no tenemos.

El lenguaje nos permite generar posibilidades porque toda posibilidad surge de conversaciones, con otros o con nosotros mismos.

Comprende que el verdadero significado de las palabras no está en el diccionario, ese es el significado académico. El significado real de las palabras está en las emociones que las palabras generan y el significado social que la palabra tiene en nuestro contexto.

Los sentimientos y las emociones son parte esencial de nuestro SER. Utilizar el lenguaje de los sentimientos es vital para sentirse bien. Hay que dejar el lenguaje de lo que pensamos por el de lo que sentimos.

 

Descubre tu propio poder verbal.  

 

El lenguaje es un don y hay que cuidarlo, ejercitarlo, desarrollarlo… puedes utilizar la lengua como un arma o como una mano que se tiende para ayudar al otro a comunicarse.

Si hablas con respeto, cariño, amabilidad… eso vas a recibir cuando hablen contigo.

Utilizar un lenguaje de generosidad te va permitir dar lo mejor de ti mismo, ver lo mejor de los demás y ayudar que los demás den lo mejor de si mismos.

La palabras tienen poder. Sé impecable con lo que dices.

 

Te propongo que a partir de hoy:

 

  • Cambies al Lenguaje Transaccional: Se trata de hablar del sentir en lugar del pensar. Permítete expresar cómo te ha afectado algo y qué necesitas para mejorar tu sentir. Hablar desde el sentir invita a la cercanía y no incita al ataque.
  • Utilices un vocabulario sencillo que genere la comprensión del que te escucha. Da una explicación fácil y próxima de la vivencia inmediata que estés teniendo.
  • Modera el uso de un lenguaje agresivo. Al hacerlo, estás activando partes del sistema límbico del cerebro emocional del que te escucha que despiertan una respuesta de ataque, de huida o sencillamente de bloqueo.
  • Utiliza un lenguaje firme vs lenguaje agresivo: provocarás una acción comprometida y realista. El lenguaje agresivo genera una energía que termina en acciones inútiles y destructivas.
  • Utiliza el lenguaje para reconocer, para guiar, para dar corrección, para nombrar las virtudes y los dones del carácter de otros. Te ayudará a enfocarte en lo bueno que ves en las personas.
  • Elige una conversación que tengas pendiente: con un jefe al que desprecias, con un amigo que anda metido en problemas o con un hermano del que te has distanciado. Escoge una de estas conversaciones pendientes y transfórmala en una conversación inspiradora.

Y, por favor, no te creas que no puedes cambiar la forma en que hablas. Toma consciencia de cómo lo haces y comprobarás el efecto que generan tus palabras, tanto en el que te escucha como en ti mismo.

La neurociencia nos demuestra continuamente la capacidad que tenemos de re-educar nuestro cerebro. Ahora sabemos que el cerebro humano es capaz de regenerar neuronas (hasta 500-1000 neuronas diarias) a partir de células madre (plasticidad cerebral).

Las personas nos podemos reinventar cada día y para eso tenemos que pensar de forma diferente.

Para pensar de forma diferente, es necesario tener presente la forma en que nos hablamos y ser impecable con lo que nos decimos.

El lenguaje nos permite generar identidad, generar relaciones, asumir compromisos: te comprometes a través del lenguaje y eso te lleva a lograr cosas que tal vez no lograses de forma individual.

 

A partir del lenguaje puedes producir un futuro distinto.

 

Utiliza correctamente las palabras, sé consciente del lenguaje que utilizas y estarás utilizando tu energía de forma adecuada, verás como hablas con una verdad sin cargas.

Cuando culpas y reprochas estas expresando rabia o celos o envidia. Estas utilizando el lenguaje en contra de ti mismo.

El uso erróneo de las palabras nos perjudica a todos y nos hace mantener emociones de muy baja frecuencia vibratoria como el miedo y la duda.

El poder del lenguaje está en todo. Vivimos en un mundo marcado por el lenguaje. Mira cómo hablas y sé impecable con lo que dices.

Sé impecable con lo que dices y estarás contribuyendo a un mundo más claro, más sincero, más feliz.

Utiliza las palabras de forma adecuada: utilízalas para compartir todo lo bueno que hay en ti.

Ser impecable con tus palabras, trabaja por la calidad e integridad de tus palabras. Te sentirás bien. Te sentirás feliz

 

La 3ª clave: Sé impecable con lo que sientes en el próximo post.

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